sábado, 5 de agosto de 2017

EUSKAL BILLERA HOSPITAL DE SANGRE 1936



OCURRIÓ HACE 81 AÑOS EL 5 DE AGOSTO DE 1936

 

Han pasado ya muchos años, desde que unos cuantos vascos y donostiarras decidieron reunirse para trabajar por el mantenimiento de nuestras tradiciones más entrañables, al tiempo que compartían mesa y mantel, cocina y buen humor, humanismo, amistad y solidaridad (1).

 

FOTO 1 Euskal-Billera en su última ubicación, calle Mari nº 5. Año 1942

 

Sociedad Recreativa Euskal Billera no sólo ha estado presente en cuantas actividades populares ha sido requerida, si no que a lo largo del tiempo ha sabido poner todo su empeño creador incorporando nuevas iniciativas, entre las que me atrevo a citar, sin que sean todas, la Cabalgata de Reyes, la Tamborrada Infantil, las tradicionales becerradas del Corpus, la elección de la Bella Easo, etc., junto a otras de carácter benéfico que, precisamente por serlo, parece oportuno dejarlas en el anonimato por aquello de que la mano derecha no debe saber lo que hace la izquierda (1).

 

En este tiempo es importante mantener y guardar la documentación antigua, los reportajes fotográficos, esas fotografías que, casi perdido el color y manchadas por los años, no sólo nos enseñan cuanto se hizo, sino también quién lo hizo.

 

Son los documentos humanos de varias generaciones de populares prohombres donostiarras, muchas veces desconocidos, que no destacaron por sus títulos, ni por sus bienes, ni por sus cargos: destacaron por su bien saber hacer en beneficio del pueblo al que tanto querían y amaban: Donostia – San Sebastián. Esto es un homenaje a todos los que han ayudado a construir la historia de nuestra ciudad (1).

 

FOTO 2 Euskal-Billera en su tercera sede, calle Puerto nº 7. Hoy se encuentra el Restaurante Bernardo. Año 1930

 

Sociedad Gastronómica Euskal Billera
La Sociedad tuvo cuatro sedes en estos más de cien años de funcionamiento:

1901 – 1906
Puyuelo nº 29 en el bar José Ángel, luego bar Lekuzarra y hoy pastelería Ekain

1906 – 1928
Puyuelo 35, en el bar Euskal-Txoko, hoy pub Tas-Tas

1928- 1940. Este relato ocurrió en esta dirección.
Puerto nº 7, donde actualmente está el restaurante Bernardo

1940 a la actualidad
Mari nº 5, donde se hallaba el bar Amuenea

Orígenes
La Sociedad Euskal-Billera fue fundada por un grupo de artesanos que se reunían en la Taberna “Joshe Angel”, más tarde conocida por “Leku Zaharra”, sita en la calle Puyuelo (hoy Fermín Calbetón) nº 29, y regentada por Pedro Mª Idarreta, quien también se unió al grupo (1).

El nombre de “Euskal-Billera” – “Reunión de Vascos”, fue elegido por Pedro Mari Idarreta y fue aprobado por los demás.

El grupo fundador estaba compuesto por: Pepe y Juanito Larrarte, los hermanos Otegui, los hermanos Aguirre, Paulino Goitia, Fernando Salaberria, Hilario y Jerónimo Elicegui, Alejandro Tolosa, Atanasio Pastor, Atanasio Agirre, Javier Flores, Eduardo García, Lino Zubiri, Ignacio Anoeta, Ezponda, Paco Anabitarte, Bartolomé García, Maca, los hermanos Eguiguren, Nicéforo López, Saturnino Zabala y alguno más que se nos ha podido olvidar.

FOTO 3 Euskal-Billera en su tercera sede, calle Puerto nº 7. Están el Presidente Mauricio Echániz y el Alcalde de San Sebastián y Presidente de la Caja de Ahorros Municipal Fernando Sasiain. Año 1935

Fundación
El día 29 de junio, festividad de San Pedro y San Pablo, del año 1901, se celebró la Asamblea Constituyente de la Sociedad, con la presencia de los autores de la idea y de un nutrido grupo de personas que también se habían inscrito como socios (1).

Se aprobaron los Estatutos de la Sociedad y se eligió a la Junta Directiva que quedó formada así:
Presidente: Paulino Goitia
Vicepresidente: Jerónimo Elicegui
Tesorero: Pedro Mª Idarreta
Secretario: Juanito Larrarte
Vocales: Javier Flores, Hilario Elicegui José Larrarte, José Mª Aguirre

Primera Junta de Euskal Billera: Javier Florez, Hilario Elícegui, Jose María Aguirre y José Larrarte (vocales).Sentados: Pedro María Idarreta (tesorero), Jerónimo Elícegui (vicepresidente), Paulino Goitia (presidente) y Juan Larrarte (secretario).

Un texto recogido en la prensa donostiarra de los años veinte, concretamente en “La Voz de Guipúzcoa”, dice así: “La Sociedad nacida en una taberna de la Parte Vieja, es hoy un nido de auxilios para los desventurados; de Sociedad de recreo se ha convertido en Sociedad de Beneficencia. Y no hemos de recalcar sus actos, tan repetidos, en favor de los pobres, de los enfermos y de los niños desamparados. Solo el hecho de acudir en auxilio moral de los niños regalándoles golosinas y juguetes; solo el hecho de sostener unas camas para los niños enfermos en el Hospital Civil o de San Antonio Abad, revela el gran corazón de esos hombres educados en el amor al prójimo, amor nacido espontáneamente en aquellos que constituyeron la Sociedad Euskal Billera” (1).

Definición de Hospital de Sangre
Un Hospital de sangre, es un Hospital provisional que se sitúa en un punto conveniente cerca del sitio donde se da una acción bélica, y donde se recibe muchas veces a los heridos de uno y otro bando. También se denominan así a algunos Hospitales Militares, aunque se hallen dentro de la población (2).

El origen de estos establecimientos fue la necesidad reconocida de auxiliar pronta y eficazmente a los heridos de una acción que por falta de hospitales morían en gran número y sin socorro ni auxilio alguno. Estos hospitales ambulantes tienen en la guerra un carácter tan sagrado que aún en los momentos de más calor y efervescencia han sido respetados. Se han salvado muchos heridos desde la creación de estos hospitales y es admirable el cuadro que presentan en los momentos en que a ellos se conduce a los heridos de una acción (2)

 

AL CLAUSURARSE EL HOSPITAL DE SANGRE INSTALADO EN LA “EUSKAL-BILLERA”

 

Hemos tenido noticias de curiosos sucedidos. Una mesa de billar convertida en botiquín de urgencia

 

En doce días se ha prestado asistencia a más de doscientos heridos


Uno de los hospitalillos —el primero cronológicamente— improvisado en nuestra ciudad por la fuerza de las circunstancias ha sido el instalado en la popular Sociedad “Euskal-Billera”, en la calle Puerto nº 7 de la Parte Vieja de San Sebastián (3).

Fué este hospitalillo consecuencia inmediata del que, con fecha 18 del pasado (julio), se instaló en el primer piso de la misma casa, domicilio éste, como se sabe, de la Federación Local de Sociedades Obreras (3).

Refugio obligado, el domicilio de la entidad citada, de milicianos armados, que entraban y salían del mismo incesantemente, pensóse en trasladar el hospitalillo al bajo del indicado inmueble, local social según queda consignado, de la “Euskal-Billera”.

Como en aquel momento está se encontraba cerrada, y puesto que las circunstancias eran apremiantes, se procedió con toda rapidez a utilizar una claraboya que pone en comunicación al primer piso con el bajo. Descendíase a éste cuando llegó el conserje de la “Euskal-Billera”, a quien, desde luego, se comunicaron los propósitos consignados. El conserje señor Zulaica, a su vez, puso en conocimiento del presidente de la Sociedad (Mauricio Echániz) lo que ocurría, el cual dió, para el objeto, las máximas facilidades, poniendo tanto el local como el ambigú y la cocina de éste, a disposición de la Federación Local de Sociedades Obreras y, consiguiente, a la de heridos, enfermos y personal sanitario.

FOTO 4 Hospital de Sangre Euskal-Billera, en la calle Puerto nº 7. En la foto se ve la mesa de billar convertida en botiquín de urgencia, el conserje como camillero, los practicantes, los médicos y las enfermeras profesionales. Año 1936

Con idéntica celeridad se hizo lo restante. Una cama de operaciones, junto a los ventanales de la calle del Puerto; dos camas de asistencia en la misma dirección; otras dos más bajo las ampliaciones fotográficas de los socios de honor de la entidad, en la secretaría, otra; y tres más en el escenario; la mesa de billar, convertida en botiquín de urgencia repleta de útiles médicos; aquí y allá, en otras mesas improvisadas, más material de farmacia; un par de sillas plegables, etc. Todo, muy limpio y en orden: en el más nimio detalle se advertía la competencia de los trabajos de instalación.

Es de justicia consignar que un acreditado industrial del ramo —de la calle de Fermín Calbetón— y socio ejemplar de la entidad, fué quien facilitó las camas y demás muebles y enseres complementarios para la humanitaria finalidad.

En la instalación del hospitalillo participó igualmente el vecindario, con su esfuerzo y su aportación material.

En los preliminares de la tragedia presentáronse espontáneamente en la Federación Local de Sociedades Obreras tres viajantes de comercio, a fin de ofrecerse, en bello gesto de confraternidad, para cualquier misión que pudiéraseles encomendar. Uno de ellos, viajante en productos farmacéuticos, fué comisionado para la dirección del hospitalillo por el Partido Comunista.

FOTO 5 Hospital San Antonio Abad. En el centro Mauricio Echániz, presidente de la Sociedad Euskal-Billera. 21 de diciembre de 1921

Poco después hizo acto de presencia en el hospitalillo disponiendo las primeras medidas de orden técnico, un médico que vive en el barrio de Gros. Este doctor se encargó, con elogiable espontaneidad, de organizar, luego, hospitalillos análogos en diferentes lugares de la ciudad: Amara, Atocha, el Antiguo, etc.

El viajante de productos farmacéuticos que hemos mencionado procedió, apenas comenzó a funcionar el hospitalillo, a hacer un llamamiento telefónico a los médicos cuyos domicilios se encuentran más próximos a la “Euskal-Billera”.

Acababa de ingresar en el improvisado centro de beneficencia un miliciano gravísimamente herido de un balazo, sin orificio de salida, en la región intercostal derecha. El director del hospitalillo ordenó que dos milicianos fuesen a buscar a un doctor que vive en la misma calle del Puerto. Inmediatamente acudió a este requerimiento, comenzando a prestar servicio.

Tras este médico, y llamados por él, acudieron nueve más; organizándose con todos ellos una guardia, por parejas, que era relevada cada cuatro horas.

El mismo viajante de productos farmacéuticos, convertido en director del hospitalillo, hubo de seleccionar, para el servicio del mismo, ocho enfermeras profesionales, de las treinta y tantas que se ofrecieron espontáneamente para tal misión.

Otros tres enfermeros, alguno de ellos practicante profesional, cooperaron igualmente, en las atenciones del improvisado hospital de sangre.

FOTO 6 Hospital San Antonio Abad. Sala de niños, entrega de juguetes. Año 1922

Al servicio de éste ha figurado, atendiendo a la cocina y al ambigú, el conserje de la “Euskal-Billera”.

Organizóse también un servicio de guardia en las puertas, con el fin de impedir que entrara en los locales gente armada. Quien en un principio prestaba este servicio hubo de ser reemplazado por tener que formar en las Milicias populares. Y el sustituto de aquél alternó en dicho puesto con un fugitivo navarro, procedente de Alsasua.

Numerosísimas fueron las asistencias prestadas en este hospitalillo de sangre. De las efectuadas los días 18, 19, 20 y 21 no se tomó nota por el director del mismo ya que los curados en él, si ofrecían gravedad, eran trasladados inmediatamente a un hospital o clínica.

El 22 fueron, asimismo numerosas las asistencias, de las que a excepción de siete, no se anotó ninguna, a causa del excesivo trabajo que pesó dicho día sobre el personal del hospitalillo. De los siete anotados, tres fueron casos graves, y algún muerto.

He aquí, para satisfacer la natural curiosidad del lector, las asistencias verificadas los restantes días.

Día 23 de julio, 16; 24, 4; 25, 25; 26, 13; 27, 19; 28, 31; 29, 13; 30, 25; 31, 31; 1 de agosto, 19; 2, 16, y 3, 14.

FOTO 7 Hospital San Antonio Abad. Sala de niñas. Año 1922. Medalla 1926

Por orden de la Comisaría de Sanidad —y siendo afán de ésta centralizar todos los servicios de su competencia— se ha levantado este hospitalillo con fecha 3 de agosto, a las doce de la noche.

El que fué director del mismo ha entregado a dicha Comisaría con arreglo a las instrucciones recibidas, un inventario de las existencias sanitarias y una relación minuciosa de las actividades desplegadas por el hospitalillo durante los días de su funcionamiento y del personal afecto al mismo.

Siendo esto así, se advierte a los heridos leves acudan para su asistencia, en lo sucesivo, al Hospital del Hotel de Londres, al Hospital Civil o de San Antonio Abad o al Hospital Militar (3).

Otros actos de Beneficencia de la Sociedad Euskal Billera

Un Acto simpático. Sin previo anuncio, en un ambiente de intimidad recogida, se celebró el domingo a la mañana un acto simpático, muy simpático porque se trataba de expresar gratitud.

Los donostiarras todos sabemos lo que ha hecho la popular sociedad “koshkera” por los pobres y enfermos de la ciudad; pudiérase decir que son su obsesión, pues cuantas fiestas organiza son para recaudar fondos destinados a la Beneficencia. Y este afán de hacer caridad fué recompensado el domingo, sin grandes aparatos, sin grandes discursos ampulosos, con la sencillez que engrandece más estos gestos de gratitud.

FOTO 8 Reparto de juguetes en el Pabellón Infantil del Hospital San Antonio Abad por la Sociedad Euskal-Billera. A la izquierda, el presidente Mauricio Echániz y socios. 21 de diciembre de 1922

Ante el Alcalde señor Zaragüeta, los señores que componen la Junta del Patronato, los doctores Egaña, Ayestarán, Azpiazu, Eizaguirre y Calle y el funcionario Ramón Urrutia, previo breve y sentido discurso del Alcalde, en la Sala de Niños del Hospital de San Antonio Abad u Hospital Civil, se procedió al descubrimiento de una lápida que lleva la siguiente inscripción: “Estas treinta camas que existen en esta sala han sido donadas por la Sociedad de recreo Euskal-Billera”. Año 1921 (4).

Hospital de San Antonio Abad
En la Sala de Niños del Hospital de San Antonio Abad u Hospital Civil, asistían a este acto los niños enfermos recogidos en dicho hospital y que, gracias al espíritu caritativo de los “Koshkeros”, empiezan a aprender que en medio de los grandes egoísmos de la humanidad, hay gentes que, sin ser privilegiados de la fortuna, acuden solícitas en ayuda de ellos, pobres niños enfermos, para quienes la vida tiene tan tempranas amarguras (1).

Uno de los niños, que ocupaba una de las camitas, recitó una corta poesía del doctor Clavero, Éste fue el mejor regalo para los comisionados de la Euskal-Billera, que de la “Mansión del Dolor” salieron fortificados y con mayor entusiasmo para tender la mano, hacia los niños y hermanos que sufren…

Recaudación
Pasan de 280.000 pesetas las que desde esa época la Sociedad “Euskal-Billera” ha recaudado en fiestas benéficas y que han ido a remediar las necesidades en la Casa de Misericordia, en el Hospital de San Antonio Abad u Hospital Civil, en el Comité Local Antituberculoso y en otros centros benéficos (1).

FOTO 9 Hospital San Antonio Abad. Sala de niñas. Año 1924

Solamente con la becerrada del año último que supuso un ingreso de 42.000 pesetas integras para la Casa de Misericordia y con lo recaudado en los festivales taurinos que ha realizado la Sociedad “Euskal-Billera”, se pudieron pagar la construcción de dos pabellones de comedores en la Casa de Misericordia, sendas lápidas de mármol proclaman en ellos el altruismo de la benemérita Sociedad. Otra lápida igual da el nombre de “Euskal-Billera” a la Sala Infantil de Cirugía del Hospital de San Antonio Abad u Hospital Civil o de Manteo, en testimonio de gratitud por la dotación de camas de hierro para los niños, pagadas con el dinero recaudado en la última becerrada (1).

En esta extensa obra de caridad ha sido su presidente don Mauricio Echániz quien ha tenido siempre la iniciativa de la organización, por reunir en su persona dotes excepcionales de actividad y de caridad cristiana.

Son estos en líneas generales los méritos que a don Mauricio Echaniz y a la Sociedad “Euskal-Billera” le han hecho dignos de la Cruz de Beneficencia (1).

A los Barberos
Los Barberos sangradores fueron los anteriores en titulación a los Practicantes.

Anuncio en el Diario de la República. Frente Popular
En el cuartel de milicianos instalado en la Villa de Bidebieta “Pasajes”, se precisan barberos.
Presentarse lo antes posible (5).

Agradecimientos
Ion Urrestarazu Parada
Fabio Ramos Garro. Directivo de Euskal-Billera.
José Luis Astigarraga. Vicepresidente de Euskal-Billera.
Sociedad Euskal-Billera

FOTO 10 Placa de Euskal-Billera, siempre generosa, hizo posible con sus donativos, que se construyera el pabellón de comedores de la Santa Casa de Misericordia. Zorroaga. Año 1928. Y otra placa 1936 -1937. Medalla “Premio a la Caridad” Excelentísimo Ayuntamiento de San Sebastián. Año 1926

Fotografías
Las fotos han sido cedidas por la Sociedad Euskal-Billera.

Bibliografía
1.- Libro Sociedad Euskal-Billera 1901 – 2001. Javier Sada y Tomás Hernández. Dep. Legal; NA, 1.750/2001
2.- Manuel Solórzano Sánchez. Hotel de Londres. Hospital de Sangre de San Sebastián. Publicado el martes día 22 de diciembre de 2015
3.- Frente Popular. Diario de la República. Miércoles 5 de Agosto de 1936. Pág. 4.
4.- La Voz de Guipúzcoa. Martes 6 de septiembre de 1921
5.-. Frente Popular. Diario de la República. 6 de septiembre de 1936


FOTO 11 Frente popular. Diario de la República. Miércoles 5 de agosto de 1936. La Voz de Guipúzcoa. Diario Republicano. 6 de septiembre de 1921

Manuel Solórzano Sánchez
Graduado en Enfermería. Servicio de Traumatología. Hospital Universitario Donostia de San Sebastián. OSI- Donostialdea. Osakidetza- Servicio Vasco de Salud
Insignia de Oro de la Sociedad Española de Enfermería Oftalmológica 2010. SEEOF
Miembro de Enfermería Avanza
Miembro de Eusko Ikaskuntza / Sociedad de Estudios Vascos
Miembro de la Red Iberoamericana de Historia de la Enfermería
Miembro de la Red Cubana de Historia de la Enfermería
Miembro Consultivo de la Asociación Histórico Filosófica del Cuidado y la Enfermería en México AHFICEN, A.C.
Miembro no numerario de la Real Sociedad Vascongada de Amigos del País. (RSBAP)

jueves, 27 de julio de 2017

DISPENSARIO ANTITUBERCULOSO DEL DOCTOR EMILIANO EIZAGUIRRE 1928



Se inaugura el nuevo local del Dispensario Antituberculoso 29 de Marzo de 1928

Ayer día 29 de marzo, al mediodía se inauguró el nuevo local del Dispensario antituberculoso que dirige don Emiliano Eizaguirre, y que hasta ahora estuvo instalado en la calle de Prim número 33.

FOTO 1 Dr. Emiliano Eizaguirre, eminente tisiólogo de San Sebastián

Los nuevos locales del Dispensario Antituberculoso están situados en la calle de San Bartolomé número 1. Las reformas hechas en ellos conforme al proyecto del arquitecto señor Zabalo, para instalar el Dispensario, les han dejado en perfectas condiciones para el fin a que se les destina, compaginándose el ornato con la severidad característica de estas mansiones del dolor y las exigencias de la higiene y la asepsia.

Hemos visto, también, que la instalación clínica es completa, con arreglo a los últimos adelantos en la especialidad médica a que el Sanatorio se dedica; amplia sala de espera, salas de consulta con todos los elementos necesarios, servicio de laboratorio perfectamente montado, sala de rayos X, etcétera (1)).

A la inauguración asistieron el alcalde interino señor Orueta, el gobernador militar, general Aranzabe; los diputados provinciales señores Churruca, Altolaguirre y Olaran; la señorita Carmen Resines, el director del Hospital militar señor Diez Tortosa; los doctores Elvira, López Alén, Calles, Cuadrado, Camio, Batanero (hijo), Emiliano y Luis Eizaguirre, Córdoba, Zabala, Zubia, Kutz, Saizar, Loidi, Goicoechea, Echáuz, Bago (padre e hijo), Vidaur y Alzúa (hijo); el inspector provincial de Sanidad señor Pesset y los señores Brunet, Zubeldia, Pavía, Santo Domingo, Aldegui, Laffitte y Baldas y otras muchas personas cuyos nombres sentimos no recordar.

Todos los concurrentes al acto visitaron las diversas dependencias del Dispensario, elogiando grandemente aquellas instalaciones.

FOTO 2 Comida ofrecida a Emiliano Eizaguirre por sus alumnos 1933

Hemos aprovechado la oportunidad del acto celebrado ayer para realzar la intensa y beneficiosa labor que en contra del terrible mal que propaga el bacilo de Koch viene realizando este Dispensario.

Desde el año de 1909 en que el doctor don Emiliano Eizaguirre, sin recurso alguno para tal obra y casi hasta sin local, inició esta labor, el Dispensario viene atendiendo solícitamente a infinidad de enfermos tuberculosos y pretuberculosos, no solamente con la asistencia médica, sino facilitando, además, medicinas y socorros en metálico y especies para que los enfermos puedan tener la sobrealimentación y el reposo que esta enfermedad requiere y hasta ejerciendo un patronato sobre el ex enfermo, en los casos afortunados en que se ha conseguido la cicatrización de las lesiones, buscándole trabajos apropiados a su resistencia física, que naturalmente, siempre es menor después de pasar aquella terrible dolencia (1).

Y no es solamente esta labor la que realiza el doctor Eizaguirre secundado eficazmente por su hermano don Luis y los demás facultativos del Dispensario, sino que se preocupan de evitar al contagio, poniendo a los allegados del enfermo en condiciones de que no se propague a ellos el terrible mal. Casos de estos sabemos muchos, entre ellos el de una niña de pecho a la que el Dispensario costea una nodriza para evitar que la contagiara el mal la madre.

Para esta ayuda tan considerable, el Dispensario no exige más que el enfermo se entregue por completo a él, siguiendo todos los consejos y prescripciones, permitiendo al Dispensario tomar cuantas medidas estime prudentes tanto respecto al atacado, para su curación, como a los allegados al enfermo, para evitar, la propagación del mal. Esto es todo lo que se le exige al que recurre a la valiosa acción del Dispensario.

FOTO 3 San Sebastián. La Fiesta de la Raza. Las Autoridades y el Cuerpo Consular en la sesión solemne. Foto Marín. 12 de octubre de 1914

Bien puede, pues, calificarse de benemérita a esta institución y de labor de titanes a la realizada tanto por el Dr. Eizaguirre, como por los difuntos doctores Zaragüeta y Usabiaga, y los señores Telleria y Zuaznávar, fallecidos también ya, para que el modestísimo Dispensario fundado en 1909, sin recursos económicos para ello y hasta casi sin local, sea el que vimos ayer instalado, en condiciones magníficas, en la calle de San Bartolomé.

Claro que aún falta mucho para realizar toda la labor que es precisa, pues todavía son insuficientes los medios económicos dé que dispone; pero hoy el Dispensario está perfectamente instalado, como antes decimos, y hace una labor importantísima, pudiendo asegurarse que ha salvado buen número de vidas (1).

Dispensario Antituberculoso
Unas semanas más tarde, el 29 de marzo, se inauguraba el nuevo dispensario antituberculoso, sito en la calle San Bartolomé, número 1. Lo dirigía don Emiliano Eizaguirre y el comité ejecutivo lo formaban además del citado doctor, don Aniceto Rezola como vicepresidente primero, don Agustín Brunet como vicepresidente segundo, don Ángel Elvira, secretario y don Ángel Calles, tesorero (2).

El dispensario había iniciado su vida en unos locales cedidos por el Hospital de San Antonio Abad, en Manteo, pasando después a la Escuela-Asilo de San José, en la calle Prim, 33. Pero era insuficiente dado el número de enfermos de tuberculosis que entonces había en San Sebastián. Según la estadística, los enfermos que existían el 1º de enero de 1928, eran 51. Los enfermos asistidos por primera vez en el dispensario fueron 1.357, poniéndose 300 inyecciones de tuberculina y 3.800 de otras clases.

La instalación del nuevo dispensario costó 30.000 pesetas (2).

El Dispensario Antituberculoso
En 1909 el doctor don Emiliano Eizaguirre pretendió crear un Dispensario Antituberculoso, contando con la colaboración del doctor Manuel Zaragüeta. En 1912 solicitó de la Junta de Beneficencia un local para instalarlo y se constituyó la Junta del Dispensario. Este se instaló provisionalmente en el asilo - escuela de San José, en la calle Prim, 33, trasladándose poco después a la calle de San Bartolomé, número 1, donde se instalaron laboratorios, rayos X y las dependencias complementarias (3).

La inauguración tuvo lugar el jueves, 29 de marzo de 1928, asistiendo al acto las autoridades locales y los doctores Emiliano Eizaguirre, Ángel Elvira, Alfredo Camio, Ángel Calles, José Cuadrado, Sebastián Córdoba, Guillermo Zubía, Felipe Zabalo, Vicente Loidi, Miguel Kutz, Antonio López Alén, Francisco Sáizar, José Goicoechea, Luis Eizaguirre, Mariano Echauz, Batanero, Bago, Manuel Vidaur, Luis Alzúa, etc.

La Junta Directiva del Dispensario estaba formada por don Emiliano Eizaguirre como presidente, don Aniceto Rezola, vicepresidente primero, don Agustín Brunet, vicepresidente segundo, don Ángel Elvira, secretario, y don Ángel Calles, tesorero (3).

El nuevo local constaba de una sala de espera, un gabinete de consulta general y otro de especialidades, un laboratorio para análisis clínicos, un gabinete de rayos X, un depósito general de productos farmacéuticos y una secretaría. Se hallaba provisto de material quirúrgico y de laboratorio apropiados para la asistencia facultativa.

La labor realizada hasta entonces había sido notable como lo probaban los datos estadísticos. El primero de enero de 1927 había registrados, entre hombres, mujeres y niños, 45 pacientes; durante el año ingresaron 46 más y fueron dados de alta 40, figurando 51 enfermos el primer día del año 1928.

Los enfermos asistidos en el Dispensario habían sido 1.357; por tratamiento, 3.556; inyecciones de tuberculina usadas, 300; inyecciones de varias clases, 3.800; neumotórax punciones, 250; radioscopias, 457; visitas a domicilio, 326. Total, 10.046 intervenciones. Los análisis practicados en el laboratorio fueron 416 (3).

En 1901 se registró en San Sebastián, con una población de 38.787 habitantes, una mortalidad de 927 personas. En 1927, teniendo San Sebastián 73.377 habitantes, murieron 1.208 personas. La mortalidad máxima fue en 1918 que con 56.799 habitantes fallecieron 1.576 personas, o sea, un 27 por 1.000.

FOTO 4 Cartilla Antituberculosa 1912. Escupideras de latón y porcelana

EL DISPENSARIO QUE QUERIA FUNDAR EL DOCTOR EIZAGUIRRE iba a tener las siguientes funciones:

1º Función médica; esto es, reconocer concienzudamente al enfermo y analizar sus esputos.

2º Girar visita al domicilio del paciente e inspeccionar sus medios de vida, salario, familia que convivía con él, etc.

3º Comprobado el estado de pobreza se le admitía en el Dispensario.

4º Tratamiento del tuberculoso con todos los medios más modernos al alcance, además de ilustrarle en todo lo concerniente al contagio del bacilo de Koch, entregándole una escupidera de bolsillo.

5º Desinfección de su casa y periódicamente de sus ropas.

6º Recomendación del oficio o trabajo más adecuado para su estado y aptitudes mientras durase el largo tratamiento. Y

7º En caso de reagudización los médicos del Dispensario le atenderían en su casa o bien se le ingresaría en el Hospital.

El día 11 de Marzo de 1913 se Inauguró oficialmente el Dispensario Antituberculoso, instalado en el Hospital de San Antonio Abad.

En el Hospital San Antonio Abad hizo reservar un “Pabellón” del mismo para tuberculosos exclusivamente, y desde hacía muy poco tiempo él lo dirigía (Emiliano Eizaguirre). Aumento su número de camas de 18 a 36, pero esto era insuficiente.

FOTO 5 Emiliano Eizaguirre, presidente del Comité organizador del Congreso de Tuberculosis, celebrado en San Sebastián

EMILIANO EIZAGUIRRE MARQUINEZ

Nació en San Sebastián a las 10 de la noche del 8 de Agosto de 1988. Viene al mundo en la calle del Puerto nº 12, piso primero, en el corazón de la Parte Vieja donostiarra. Tiene la ciudad en esas fechas 30.000 habitantes, cifra que se ve rebasada con creces durante la temporada veraniega, pues no en vano es la capital estival de la nación. A los 21 años siendo ya médico se traslada con sus padres a la calle del Puerto nº 16.

Médico tisiólogo, amplió sus estudios en Munich especializándose en la parte quirúrgica. Se le considera como el fundador de la tisiología en España. Organizó la Lucha Antituberculosa fundando en Guipúzcoa el Dispensario Antituberculoso, primero que se creó en el Estado español.

Entre sus publicaciones destacan por orden de cronología:
Cartilla Antituberculosa 1912
Cirugía pleuropulmonar 1927
Tuberculosis pulmonar 1931
Primoinfección tuberculosa 1934
Tratado de tuberculosis pulmonar 1939
Supuraciones pleuropulmonares    1942
Estreptomicina, el Pas y el Tbl en la tuberculosis pulmonar 1950
Cáncer broncopulmonar 1952

Entre 1875 y 1936 se editan en el país un total de unos veinte textos que abordan de modo general la patología tuberculosa, y casi doscientos estudios monográficos. El grave problema que suponía para la sociedad esta enfermedad, verdadera plaga conocida como la peste blanca, obligó a distintas instancias político sociales a encarar y poner todos los medios a su alcance, aprobando una legislación que buscaba canalizar y hacer realidad una prevención social ante el padecimiento. La mayor parte de los tisiólogos cumplieron una labor de esta índole, mediante campañas antituberculosas y publicaciones dirigidas al pueblo para sensibilizarlo acerca del contagio y otros extremos de la tisis.

El Doctor Don Emiliano Eizaguirre no fue ajeno a esto, siendo el promotor y alma de la lucha social antituberculosa, que llevó personalmente en San Sebastián, culminada con la creación del primer dispensario antituberculoso en la ciudad.

Eizaguirre luchó denodadamente hasta conseguir que se fundara, en 1913, un Dispensario, que se ubicó en el Hospital de San Antonio Abad.

Eizaguirre no descansará hasta conseguir que en el Hospital de San Antonio Abad se cree el Pabellón de Tuberculosos y más tarde el Docker para los niños con primoinfección.

La actividad profesional y científica de Emiliano Eizaguirre se ubicó en San Sebastián, su ciudad natal, sin embargo su nombre trasciende apareciendo como un tisiólogo de primera fila nacional e internacional. Su nombre es bien conocido en la España de su tiempo, así como en América Latina y otros países de Europa. Eizaguirre fue, además, un investigador que dio a conocer mediante muchas y valiosas publicaciones, sus aportaciones y experiencias Clínico-quirúrgicas. Ahí están sus 74 escritos publicados en revistas nacionales y extranjeras. Algunos trabajos, como su cirugía Pleuropulmonar, de 1927, que recibió el premio Alvarez-Alcalá, de la Real Academia de Medicina; el Tratado de Tuberculosis Pulmonar, o la Primo-Infección Tuberculosa, por citar sólo los más conspicuos, fueron textos imprescindibles en la formación de los tisiólogos de la época y su difusión fue muy notable tanto en España como en Latino - América.

Eizaguirre, además de su agotador trabajo en su consulta privada, en el Paseo de Colón nº 2, fundó en 1922, junto con los Doctores Zubía y Kutz, la Clínica de San José.

Sin duda, la gran contribución del Dr. Eizaguirre a la tisiología española constituyó la utilización del recurso quirúrgico en la tuberculosis; fue el pionero. Sus grandes dotes de organizador se vieron palpables en las Jornadas Médicas de San Sebastián, de 1929; la capital donostiarra, en aquellos días de septiembre, acogió a los clínicos más renombrados de España y algunos del extranjero. La Revista Guipúzcoa Médica, homenajeó al Dr. Eizaguirre reconociéndole el gran mérito y éxito de la trascendencia de aquellas Jornadas.

FOTO 6 Jornadas Médicas de San Sebastián 1929. El Dr. Eizaguirre (x) con alumnos que han prestado su colaboración en el curso teórico-práctico sobre tuberculosis. Gaceta Médica Española, 38, Nov. 1929

Su afán por enseñar y transmitir lo que sabía, hizo que su Escuela de Tisiología de San Sebastián, se colocara entre las primeras del país, a la misma altura que la de Sayé, en Barcelona, o la de Verdes Montenegro o Tapia, en Madrid. Y no sólo se limitó a enseñar en Congresos y conferencias de alto vuelo, pues, verano tras verano recibía a todos los estudiantes que quisieran aprender su especialidad o iniciarse en la auscultación cardiopulmonar. Fue, pues de los pioneros en organizar cursos de verano, que se realizaron durante 1929 a 1936.

En su opinión, el alcoholismo, la tisis y la sífilis constituían el trípode que servía de base a toda la anormalidad infantil, y añadió: En presencia de un niño degenerado, anormal o defectuoso física o psíquicamente, podemos decir que sus ascendientes, padre o madre, tal vez ambos, padecieron alguno de aquellos vicios o enfermedades.

Fue el fundador del Primer Dispensario que hubo, era privado, estaba ubicado en el jardín de la casa donde vivía el Dr. Emiliano Eizaguirre, en el Paseo de Colón nº 2 del Barrio de Gros de San Sebastián. Allí tenía con el atendiendo el centro a las enfermeras: Consuelo y Agueda Acha, Pilar Merino y Felisa Ortiz de Zárate, esto ocurría en el año 1937.

FOTO 7 La bella señorita Elvira Ordoqui y el joven doctor donostiarra Don Emiliano Eizaguirre, médico de la Beneficencia Municipal, que el día 17 del corriente contrajeron matrimonial enlace en la capilla de la “Villa Puyo” suntuosa morada de los padres de la novia. Foto Willy Koch. 16 de Septiembre de 1914. Fotos cedidas por su hija Pochichi Eizaguirre. Jornadas Médicas de San Sebastián 1929

Le ingresan en la Clínica Nuestra Señora de las Mercedes (Avda. de Navarra); el día 11 de Octubre de 1967 le opera el Dr. Barriola con otros ayudantes. Falleció a las 11 de la mañana del día 22 de Octubre de 1967, tenía 79 años de edad.

No hay duda que el desempeño de la Dirección del Hospital de Sangre (ubicado en el Hotel de Londres), no se lo perdonaron, y quisieron ver un colaborador del Frente Popular. Cuando estalló el Alzamiento, el Dr. Eizaguirre ocupaba la Presidencia del Colegio Médico, y el Dr. Barriola era el Secretario. El Frente Popular los destituyó a los dos.

La Hoja del Lunes de San Sebastián, del 23 de Octubre de 1967, y el desaparecido periódico vespertino Unidad, del mismo día, y sobre todo el Diario Vasco del martes día 24 de Octubre de 1967, recoge la noticia del fallecimiento del ilustre doctor don Emiliano Eizaguirre.

La Real Sociedad de Fútbol, ese domingo homenajeó al Dr. Eizaguirre, fue la primera vez que en Atocha los jugadores llevaron brazaletes negros en señal de duelo.

FOTO 8 La Fiesta de la Flor en San Sebastián

Trabajó primero en su domicilio familiar en la Parte Vieja, sus primeros clientes serán los pescadores y la gente de la Parte Vieja. En Diciembre de 1910, La Junta de Patronato de la Casa de Misericordia y Hospital de San Antonio Abad, de San Sebastián, convocó un concurso para la provisión de dos plazas de médicos suplentes del Hospital, sin sueldo, uno para la sección de Medicina y la otra para la de Cirugía. Durante 1911 trabajará en el Hospital haciendo guardias nocturnas.

Nos decía: Desde los primeros años de mi carrera sentí verdadera predilección por los estudios referentes a las enfermedades del pecho e impulsado así como una fuerza irresistible, se me ocurrió establecerme en San Sebastián, mi ciudad natal, enterándome de las estadísticas de la mortalidad que causaba en la provincia de Guipúzcoa la Tuberculosis.

Dicho en el Tercer Congreso Español de la Tuberculosis. Segundo con carácter internacional, celebrado en San Sebastián del 9 al 16 de Septiembre de 1912. Tomo Segundo, pag. 606 a 611. San Sebastián, 1914 (4).

El Dr. Eizaguirre escribió con este fin su Cartilla Antituberculosa, redactada en términos concisos y llanos para dar a conocer las causas del contagio y medios para evitarlo, publicándose en la Voz de Guipúzcoa el 4 de marzo de 1912.

LA FIESTA DE LA FLOR

A San Sebastián le cabe el honor de implantar por primera vez en España la que se denominó Fiesta de la Flor. Se trataba de una cuestación cuyos fondos se destinaban a la Lucha Antituberculosa. La idea fue lanzada por el representante del Uruguay, en el II Congreso Internacional contra la Tuberculosis, de 1912, que como sabemos por la prensa escrita, tuvo lugar en nuestra ciudad. Ese mismo año, gracias a la iniciativa de Emiliano Eizaguirre y sus colaboradores, tuvo lugar la primera Fiesta de la Flor, y ciudades como Madrid y Bilbao, imitaron esta iniciativa donostiarra.
Guipúzcoa Médica 1934 – 1935

Bibliografía
1.- La Voz de Guipúzcoa, viernes 30 de marzo de 1928, página 6
2.- Diario Vasco 25 de febrero de 1997
3.- Diario Vasco, 31 de Marzo de 1998
4.- Dicho en el Tercer Congreso Español de la Tuberculosis. Segundo con carácter internacional, celebrado en San Sebastián del 9 al 16 de Septiembre de 1912. Tomo Segundo, páginas 606 a 611. San Sebastián, 1914

Manuel Solórzano Sánchez
Graduado en Enfermería. Servicio de Traumatología. Hospital Universitario Donostia de San Sebastián. OSI- Donostialdea. Osakidetza- Servicio Vasco de Salud
Insignia de Oro de la Sociedad Española de Enfermería Oftalmológica 2010. SEEOF
Miembro de Enfermería Avanza
Miembro de Eusko Ikaskuntza / Sociedad de Estudios Vascos
Miembro de la Red Iberoamericana de Historia de la Enfermería
Miembro de la Red Cubana de Historia de la Enfermería
Miembro Consultivo de la Asociación Histórico Filosófica del Cuidado y la Enfermería en México AHFICEN, A.C.
Miembro no numerario de la Real Sociedad Vascongada de Amigos del País. (RSBAP)